La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) es hoy el trastorno hepático crónico más frecuente a nivel mundial y está estrechamente vinculada al síndrome metabólico. Entre los factores que podrían influir en su desarrollo y progresión se encuentra el cobre, un micronutriente esencial que participa como cofactor de diversas enzimas involucradas en la regulación del equilibrio redox y en el metabolismo de los lípidos.
En este contexto, una investigación liderada por la estudiante del Doctorado en Nutrición y Alimentos (DOCNUTAL) de la Universidad de Chile Silvia Castro-Cisterna analizó el impacto de la deficiencia dietaria de cobre en un modelo murino sometido a una dieta alta en grasas, con el objetivo de comprender mejor cómo este micronutriente podría influir en los procesos asociados al daño hepático. El trabajo, titulado “Copper deficiency aggravates oxidative stress, inflammation, and liver damage induced by a high-fat diet in a mouse model”, fue publicado en la revista científica BioMetals.
El estudio evaluó distintos parámetros bioquímicos, moleculares e histológicos relacionados con el metabolismo lipídico, el estrés oxidativo y la respuesta inflamatoria. Los resultados evidenciaron que la combinación de dieta alta en grasa y bajo aporte de cobre se asocia con mayor dislipidemia, aumento de enzimas hepáticas y una mayor acumulación de lípidos en el hígado, junto con un incremento significativo de marcadores de estrés oxidativo. También, se observaron niveles más elevados de citocinas inflamatorias, lo que sugiere una intensificación de los procesos inflamatorios en el tejido hepático. El análisis histológico confirmó, además, una mayor severidad de esteatosis e inflamación cuando la dieta rica en grasas se combina con deficiencia de cobre.
Según explica Silvia Castro-Cisterna “este estudio demuestra que la deficiencia dietaria de cobre amplifica significativamente los efectos adversos de una dieta alta en grasas en un modelo murino. La combinación de déficit de cobre y alimentación hiperlipídica promovió hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia, alteró la composición de ácidos grasos hepáticos, aumentó los marcadores de estrés oxidativo mientras redujo las defensas antioxidantes, y potenció la inflamación sistémica, evidenciada por niveles elevados de TNF-α e IL-1β”.
La investigadora agrega que “el análisis histológico reveló una mayor acumulación de lípidos macrovesiculares e infiltración de células inflamatorias en los grupos con deficiencia de cobre, lo que indica un compromiso estructural y funcional más profundo del hígado. Estos hallazgos subrayan el rol esencial del cobre en la homeostasis hepática y sugieren que una ingesta insuficiente de cobre no solo exacerba la esteatosis inducida por la dieta, sino que también podría acelerar la progresión de la MASLD hacia etapas más avanzadas, como la esteatohepatitis y la fibrosis. Por lo tanto, un aporte dietario adecuado de cobre podría representar un factor protector, ofreciendo posibles implicancias preventivas y terapéuticas en el manejo de la MASLD”.
