En el marco de la Feria Ñam, uno de los encuentros gastronómicos más relevantes del país organizado por la Fundación Gastronomía Social, la nutricionista Natalia Rossi, Coordinadora de Vinculación con el Medio del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, participó en el panel “Salud - Somos lo que comemos”, instancia que abordó los desafíos actuales en torno a la alimentación y su impacto en la salud.
La conversación se desarrolló en un contexto marcado por una crisis alimentaria compleja, donde conviven la desnutrición y la obesidad, ambas vinculadas a hábitos alimentarios y determinantes sociales. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares -muchas asociadas a la alimentación- representan cerca del 32% de las muertes a nivel global.
En este escenario, el panel “Salud - Somos lo que comemos” se articuló en torno a una pregunta central dirigida a las y los expositores: ¿Cómo logramos articular a la ciencia, la producción y la gastronomía para que el placer de comer vaya de la mano con una mejor salud?
A partir de este eje, Rossi quien es Magíster en Nutrición y Alimentos mención Promoción de la Salud, puso énfasis en la necesidad de comprender la alimentación más allá de una decisión individual, destacando su dimensión social, cultural y estructural. “Hoy no se puede hablar de comer sano como algo aislado, porque la alimentación no depende solo de la elección personal, sino también del entorno en el que vivimos”, señaló.
Durante su intervención, la representante del INTA subrayó el rol del entorno alimentario, el acceso a alimentos saludables, el tiempo disponible para cocinar y el presupuesto familiar como factores clave que condicionan las decisiones de consumo. También, advirtió que la alta disponibilidad de comida rápida y la menor accesibilidad a frutas y verduras en ciertos territorios dificultan la adopción de hábitos saludables.
En este sentido, abordó la necesidad de fortalecer la articulación entre ciencia y políticas públicas, destacando que iniciativas como la Ley 20.606 sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad, conocida como Ley de Etiquetado de Alimentos, han sido avances importantes, pero requieren ir acompañadas de procesos educativos que permitan a las personas comprender y utilizar esta información de manera efectiva.
En esa línea, destacó el trabajo del INTA en relevar la dimensión sociocultural de la alimentación. “La alimentación forma parte de la cultura de los pueblos y es fundamental comprenderla como un acto social. Desde el INTA, un equipo liderado por la académica Nelly Bustos participó en la elaboración de las Guías Alimentarias para Chile y, a diferencia de versiones anteriores, en la edición más reciente publicada en 2023 por el Ministerio de Salud se incorpora de manera explícita esta dimensión. Junto con el componente biológico, también se reconoce el valor social de la alimentación, estrechamente vinculado a la cultura alimentaria, un aspecto que anteriormente no había sido abordado con esta profundidad”, detalló.
El panel contó también con la participación de Francisca Santana-Sagredo, investigadora especialista en bioarqueología y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile; María Sance, presidenta de Fundación Chachingo y directora de Sustentabilidad de Casa Vigil; Trinidad Volker, nutricionista y fundadora de La Fermentista; y el ingeniero en Biotecnología Molecular Ismael Palacios, Doctor en Neurociencia y autor del libro “Tu microbiota importa”.
Al término del panel, las y los asistentes participaron en mesas de conversación, instancia en la que cada panelista se integró a un grupo conformado por representantes de distintas áreas. Este espacio permitió profundizar las principales ideas abordadas durante el diálogo, promover el intercambio de miradas y consolidar las ideas fuerza surgidas en torno a los desafíos y oportunidades planteados en la conversación.
