Con una invitación a reflexionar sobre cómo construir un país preparado para vivir más años con salud, autonomía y bienestar, el Doctorado en Envejecimiento (DOCEN) realizó el primer seminario “Envejecer en Chile: desafíos y oportunidades para una sociedad en transformación”, desarrollado el viernes 24 de julio en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile.
El encuentro convocó a la primera cohorte del Doctorado en Envejecimiento, programa interuniversitario desarrollado por la Universidad de Chile, Universidad de Talca y Universidad de Valparaíso, y reunió a autoridades, académicos, representantes del Ministerio de Salud, sociedades médicas, direcciones de salud municipales, sociedad civil y especialistas nacionales e internacionales en envejecimiento.
La jornada fue inaugurada por la directora del INTA, profesora Lee Meisel, quien encabezó su primera actividad pública como máxima autoridad del Instituto. En su intervención destacó la trayectoria del instituto en salud pública y el desafío que representa el cambio demográfico que vive el país.
“Durante cinco décadas hemos contribuido al desarrollo de la nutrición, la salud pública y la investigación biomédica en Chile, formando a generaciones de profesionales que han dedicado su trabajo a mejorar la salud y la calidad de vida de las personas. Ese legado nos obliga a mirar hacia adelante. Y hoy, mirar hacia adelante significa hablar de envejecimiento. Chile vive una transformación demográfica profunda: vivimos más años. Es un logro enorme y, al mismo tiempo, una pregunta abierta: ¿cómo logramos que esos años se vivan con salud, autonomía y sentido? Responderla exige investigación y excelencia, trabajo entre disciplinas y una nueva generación de investigadoras e investigadores”, planteó.
A continuación, el director del Doctorado en Envejecimiento, Dr. Moisés Sandoval, dio una especial bienvenida a los estudiantes de la primera generación del programa y explicó el origen del seminario, señalando que surgió a partir de la programación de una clase dedicada precisamente a los desafíos del envejecimiento. “Ustedes quedarán para siempre en la historia de este doctorado como su primera cohorte”, destacó.
El seminario reunió a especialistas que abordaron aspectos de las áreas de economía, salud pública, gerontología, epidemiología y políticas públicas, demostrando que el envejecimiento debe abordarse desde una perspectiva integral.
El economista David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, expuso sobre “Sistema de pensiones: desafíos en un contexto de envejecimiento”. Entre las cifras expuestas destacó la caída histórica de la fecundidad -que alcanzó 0,97 hijos por mujer en 2025- y las proyecciones que indican que hacia 2070 las personas de 60 años o más representarán más de la mitad de la población chilena. Frente a este escenario planteó, desde la mirada económica, la necesidad de aumentar la productividad, fortalecer la participación laboral -especialmente de las mujeres-, incrementar el ahorro y avanzar en la implementación de la reciente reforma previsional, aunque advirtió que aún persisten desafíos como la revisión de la edad de jubilación.
La Profesora Emérita de la Universidad de Chile Dra. Cecilia Albala, investigadora del Núcleo de Envejecimiento y Calidad de Vida del INTA y referente nacional en el tema, abordó los “Desafíos sociosanitarios en un Chile envejecido”. Albala expuso las profundas desigualdades sociales en la esperanza de vida saludable, las diferencias de género en discapacidad, prevalencia de enfermedades crónica y dolor persistente –todas ellas con mayor presencia en mujeres-, además del riesgo de desnutrición y su efecto en la sarcopenia en personas mayores, así como el aumento esperado de las demencias. Destacó que una proporción importante de estos casos podría prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo modificables, de acuerdo con la evidencia científica internacional. Finalmente, también alertó sobre el impacto del edadismo. “El 85% de las personas mayores puede valerse por sí misma, pero persiste una imagen social negativa que constituye uno de nuestros grandes desafíos, advirtió.
La directora del Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento (CEVE) de la Pontificia Universidad Católica de Chile, María Soledad Herrera, expuso sobre “Aislamiento social y soledad en personas mayores”, cuya prevalencia aumentó tras la pandemia. Explicó que la soledad se relaciona con múltiples factores, entre ellos los cambios demográficos, disminución de la fecundidad, el aumento de personas que viven solas, inseguridad ciudadana y el debilitamiento de las redes comunitarias. En su intervención mostró evidencia que vincula la soledad con depresión, enfermedades crónicas y deterioro de la calidad de vida, resaltando un aspecto preocupante: “La soledad está aumentando en un contexto en que la mayoría de los indicadores de calidad de vida ha mejorado.
Desde Estados Unidos, Jennifer Ailshire, profesora de la Leonard Davis School of Gerontology de la University of Southern California (USC), expuso el tema “Entorno barrial y salud en personas mayores”. La investigadora presentó estudios que muestran cómo el espacio físico influye directamente en el envejecimiento biológico. “Vivir en barrios con mayor desorganización –calidad de viviendas, transporte, caminabilidad, áreas verdes- se asocia a un envejecimiento más rápido, mientras que una mayor cohesión social se relaciona con un envejecimiento más lento”, destacó. Además, mostró interesante evidencia que relaciona la exposición al calor extremo con el aceleramiento de procesos biológicos asociados al envejecimiento, medido con biomarcadores epigenéticos.
El cierre estuvo a cargo del director del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES) y del Centro de Longevidad VITALIS de la Universidad de Talca, Iván Palomo, quien planteó que el verdadero desafío no es el envejecimiento en sí mismo, sino construir una sociedad preparada para enfrentarlo. Destacó el cambio de paradigma que representa la Ley 21.822 (Ley Integral de las Personas Mayores y de Promoción del Envejecimiento Digno, Activo y Saludable), enfatizando que estos avances solo tendrán impacto si se traducen en políticas públicas construidas con la participación de la academia, organizaciones sociales, el Estado y las propias personas mayores. “Cada niño, adulto y joven de hoy es una persona mayor en construcción. Hace décadas Chile fue capaz de construir políticas para cambiar el destino de la infancia, y en eso el INTA tuvo mucha importancia. Ahora nos corresponde preparar al país para una sociedad que envejece. La Ley 21.822 ha abierto la puerta; la Política Nacional de Envejecimiento debe trazar el camino. Nos corresponde asumir la responsabilidad de construirlo, juntos”, concluyó.
La jornada finalizó con un espacio de preguntas e intercambio entre los asistentes y los expositores.
