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Publicación en Food & Function

Lípidos funcionales basados en ácidos grasos de aceite de semilla de viborera mejoran parámetros metabólicos y reducen la grasa hepática

Lípidos de viborera mejoran parámetros metabólicos y el hígado graso

La viborera es una planta de flores azules o púrpuras que crece de forma silvestre en distintas regiones del mundo. De sus semillas se extrae un aceite rico en ácidos γ-linolénico (GLA) y estearidónico (SDA), ácidos grasos poliinsaturados de las familias omega‑6 y omega‑3 respectivamente. El GLA se asocia con la reducción de la inflamación, mientras que el SDA se convierte de manera más eficiente que otros precursores vegetales en omega‑3 de cadena larga, como el EPA y el DPA presentes en pescados y mariscos, lo que lo convierte en una alternativa sostenible frente a las fuentes marinas.

Un lípido diseñado en el laboratorio 

El equipo liderado por el Dr. Miguel Ángel Rincón Cervera (INTA) y el Dr. Rodrigo Valenzuela (Facultad de Medicina), junto a investigadores de la Universidad de Chile y la Universidad Finis Terrae, sintetizó un lípido estructurado denominado 1,3‑diacilglicerol (1,3‑DAG) enriquecido en GLA y SDA. La metodología para producir este compuesto ya había sido desarrollada por el mismo grupo en un trabajo anterior. A diferencia de las grasas convencionales, este compuesto sigue rutas metabólicas distintas y se ha vinculado con menor acumulación de grasa corporal. 

Y ese es precisamente el foco del estudio "Dietary 1,3-diacylglycerols rich in γ-linolenic and stearidonic acids improve metabolic parameters and tissue lipid profiles in high-fat diet-induced obese mice", publicado en la revista científica Food & Function (2026) editada por la Royal Society of Chemistry (Reino Unido), que evaluó si lípidos funcionales enriquecidos con estos ácidos grasos pueden contribuir al manejo de la obesidad y sus complicaciones metabólicas.

Los investigadores encontraron que la suplementación redujo la ganancia de peso sin alterar la ingesta de alimentos y disminuyó la grasa hepática de un 22,9% a un 5,9%. Además, normalizó enzimas hepáticas asociadas a daño, mejoró la resistencia a la insulina, redujo los niveles de triglicéridos y colesterol LDL (el “colesterol malo”) y equilibró la proporción omega‑6/omega‑3 en los tejidos, un balance asociado a un menor nivel de inflamación. A nivel molecular, los lípidos activaron la vía PPAR‑α, que favorece la oxidación de grasas, e inhibieron genes responsables de su síntesis, actuando como un “interruptor metabólico”.

Alcances y próximos pasos

Los autores subrayan que se trata de una investigación preclínica por lo que aún se requieren ensayos clínicos para confirmar biodisponibilidad, seguridad y eficacia en humanos. Sin embargo, el trabajo abre la puerta al desarrollo de nuevos ingredientes funcionales orientados a la prevención de la obesidad y sus complicaciones metabólicas. El estudio da continuidad a una línea de investigación del grupo que avanza desde el diseño y la síntesis de estos compuestos hacia su validación biológica.

A ese camino de validación se suma un desafío productivo. "Aunque la investigación sobre lípidos estructurados ha avanzado considerablemente a nivel de laboratorio, aún persisten barreras económicas y tecnológicas que dificultan su producción a escala industrial y comercial. Sin embargo, se espera que el progreso de estas tecnologías reduzca los costos y haga factible su empleo más generalizado en un futuro próximo. Paralelamente, resulta necesario profundizar en los efectos saludables de estos compuestos mediante estudios clínicos que fortalezcan la evidencia disponible sobre sus beneficios", señala el Dr. Rincón Cervera.

¿Qué es la viborera? Es una planta de la familia Boraginaceae, reconocible por estar cubiertas de pelos rígidos que les dan un tacto áspero. La viborera (Echium plantagineum) forma una inflorescencia erecta con muchas flores de color azul intenso, con los pétalos soldados en casi toda su longitud; su nombre alude a la roseta de hojas basales, que recuerda a las del género Plantago. Esta última crece en campos de cultivo, bordes de caminos y terrenos no cultivados. Fuente: Herbari Virtual del Mediterrani Occidental, Àrea de Botànica, Universitat de les Illes Balears (UIB).

 

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