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Doina Solís del INTA de la U. de Chile desarrollará un snack funcional para perros con financiamiento de Valorización de la Investigación

Investigadora U. de Chile obtiene fondo para crear snack para mascotas

Llevar los resultados de su investigación hasta los animales y sus familias es el propósito que ha guiado a Doina Solís durante más de cinco años. Hoy podrá concretarlo gracias al XVI Concurso de Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU) 2026 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que se adjudicó. Su proyecto, titulado Desarrollo de un snack para mascotas con acción dual: control antimicrobiano y modulación de la microbiota, es una de las cuatro iniciativas de la Universidad de Chile seleccionadas en esta convocatoria, todas lideradas por investigadoras.

La propuesta surge de la tesis doctoral que la médica veterinaria, estudiante de último año del Doctorado en Nutrición y Alimentos (DOCNUTAL) de la Universidad de Chile, ha desarrollado en el Laboratorio de Microbiología y Probióticos del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), bajo la tutoría de la profesora Angélica Reyes.

Desde el magíster, Solís aspiraba a que la evidencia generada en el laboratorio se convirtiera en una solución concreta para la medicina de pequeños animales, un paso complejo que exige recursos. "La adjudicación de los fondos VIU representa mucho más que financiamiento, pues es el apoyo que necesitábamos para dar ese siguiente paso y comenzar a convertir años de investigación en una solución con potencial de aplicación real", afirma.

Desarrollo de un snack para mascotas con acción dual

Las alteraciones gastrointestinales son un motivo frecuente de consulta veterinaria en mascotas. Suelen ir acompañadas de desequilibrios en la microbiota intestinal que reducen la resistencia natural frente a microorganismos patógenos, como Salmonella y Listeria monocytogenes. Estos patógenos pueden proliferar y excretarse al ambiente a través de las heces. A esto se suma el uso de antibióticos, asociado tanto a la disbiosis, es decir, al desequilibrio de la microbiota, como a la resistencia antimicrobiana, y la falta de productos que aborden ambos problemas a la vez.

Algunos de estos microorganismos tienen potencial zoonótico, es decir, pueden transmitirse de los animales a las personas. Por eso el proyecto se aborda desde el enfoque Una Salud (One Health), que entiende la salud humana, la salud animal y la del medioambiente como estrechamente interdependientes.

La propuesta de Solís es un snack funcional basado en un ingrediente de origen natural cuyo doble efecto demostró experimentalmente en su tesis doctoral: actividad antimicrobiana frente a patógenos relevantes y modulación positiva de la microbiota intestinal. Durante la ejecución del proyecto, el equipo elaborará un prototipo y lo validará en laboratorio, mediante ensayos in vitro con microbiota fecal canina y pruebas de estabilidad del ingrediente en el producto. El proyecto cuenta además con el apoyo de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la Universidad de Chile.

Según explica la investigadora, lo que distingue a esta propuesta es que integra ambos mecanismos en un solo producto. "A partir de un único componente de origen natural hemos observado efectos que normalmente se buscan por separado mediante tres estrategias distintas: los probióticos, prebióticos y antimicrobianos", detalla.

Esto es relevante porque el control de muchas bacterias patógenas requiere antimicrobianos, fundamentales cuando están clínicamente indicados, pero cuyo uso puede afectar la microbiota intestinal y favorecer la selección de bacterias resistentes. "Desarrollar estrategias que puedan ayudar a controlar determinados microorganismos patogénicos sin perjudicar el entorno intestinal de las mascotas no solo representa una estrategia innovadora sino, también, una potencial herramienta de trabajo para los médicos veterinarios", sostiene.

El formato de snack apunta al bienestar de los animales. Una microbiota equilibrada participa en funciones como el aprovechamiento de nutrientes, el mantenimiento de la barrera intestinal y la regulación de la respuesta inmune. "La idea es que sus beneficios puedan incorporarse fácilmente a la rutina diaria mediante algo que para la mascota represente un premio y no un tratamiento", explica.

Nutrición según cada especie

Solís es especialista en alimentación de animales de compañía. Uno de los mensajes que busca transmitir a las personas a cargo de mascotas es que las necesidades nutricionales no son intercambiables entre especies: lo que es adecuado para una persona no lo es necesariamente para un perro, y lo que sirve a un perro no siempre es apropiado para un gato.

Esa especialización se ha fortalecido desde su magíster en Ciencias Animales y Veterinarias de la Universidad de Chile, cuya tesis desarrolló en el INTA. Allí inició una línea de trabajo sobre inocuidad de alimentos para mascotas que en 2020 obtuvo el Fondo Científico Purina, impulsado junto al Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet). A partir de ese fondo y durante el doctorado, la línea se amplió hacia el estudio de la microbiota intestinal canina, el efecto que pueden tener sobre ella los distintos tipos de dieta y su relación con la salud humana y ambiental.

En 2023 realizó una pasantía en la Universidad de Ciencias Ambientales y de la Vida de Wrocław, Polonia, donde conoció tecnologías de procesamiento de alimentos, en particular la liofilización, y su relación con la inocuidad. A inicios de 2026 realizó una segunda pasantía en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de São Paulo, Brasil, enfocada en la nutrición de pequeñas especies y, en especial, en ensayos relacionados con la microbiota intestinal de perros y gatos.

Del laboratorio a una solución para las mascotas

Solís destaca el respaldo del INTA y de la profesora Angélica Reyes, con quien ha consolidado en el Laboratorio de Microbiología y Probióticos un equipo multidisciplinario que investiga temas que nacen en la salud animal, pero que también son relevantes para la salud humana y ambiental. Para la investigadora, el INTA "ha sido la institución que me abrió las puertas, que escuchó mis ideas y, sobre todo, que me dio la oportunidad de desarrollarlas".

El VIU, agrega, es solo un escalón de los muchos que visualiza a futuro. Tras el desarrollo y la validación del prototipo, proyecta nuevas etapas de investigación y escalamiento, avanzar en la protección de la propiedad intelectual, generar alianzas estratégicas y, eventualmente, llevar esta tecnología al mercado. "Mi aspiración es que este desarrollo no termine con el proyecto VIU, sino que pueda convertirse en una solución real y accesible para la salud de las mascotas".

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