El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, y la directora nacional de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), Camila Rubio, entregaron los resultados del Mapa Nutricional 2024, estudio que considera datos del 73,9% de los establecimientos educacionales con financiamiento público a nivel nacional. En total, se recopilaron más de 700 mil respuestas de estudiantes y sus familias de los niveles de Prekínder, Kínder, 1° Básico, 5° Básico y 1° Medio.
Los resultados muestran un leve aumento en la malnutrición por exceso —que abarca sobrepeso, obesidad y obesidad severa—, pasando de 50% en 2023 a 50,9% en 2024. Los estudiantes con peso normal disminuyeron en 0,4 puntos porcentuales, pasando de 43,8% a 43,4%, mientras que la malnutrición por déficit bajó de 6,2% a 5,7%, considerando el riesgo de desnutrición y la desnutrición.
“Los resultados dan cuenta de la complejidad del fenómeno y que la promoción de hábitos saludables debe considerar las inequidades sociales y territoriales”, planteó el ministro Nicolás Cataldo.
La directora nacional de Junaeb, Camila Rubio, destacó que el Mapa Nutricional 2024 “confirma que la malnutrición por exceso continúa siendo uno de los principales desafíos en la salud escolar. Aunque los cambios son leves, no podemos pasar por alto esta realidad. El incremento observado en la educación inicial, como en Prekínder, exige nuestra atención urgente, con un enfoque especial en fortalecer el rol de las familias para contrarrestar estas cifras”.
En esta línea, compartió un adelanto de los positivos resultados obtenidos tras la implementación de la metodología internacional de Red de Alimentación Escolar Sostenible (RAES) en establecimientos educacionales de las comunas de Curaco de Vélez y Achao, ambas en Chiloé.
El proyecto, liderado por el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, Junaeb y otros actores como el Ministerio de Salud, el Ministerio de Desarrollo Social y la Municipalidad de Quinchao, busca implementar prácticas sostenibles en la alimentación escolar, basadas en la inclusión de productos locales como el salmón y los choritos, además de involucrar comunidad escolar y sus familias. Esta metodología cuenta también con el apoyo FAO. Se realiza en el marco del Programa Envejecimiento Activo y Saludable (EAS), iniciativa que nace en el Hospital Clínico Uchile y que busca modificar los estilos de vida de la población, trabajando desde las generaciones más jóvenes para una mejor vejez.
Camila Rubio destacó que “en un año redujeron y mejoraron en un 19,5% la situación nutricional de los estudiantes, lo que es significativamente importante. Implementaron una intervención con apoderados, tutores, profesores, el equipo académico, el equipo directivo y, sobre todo, con los estudiantes. Aplicaron metodologías que implican ocupar el comedor y otras instancias como espacios educativos, se crearon huertos, para tener relación y conexión con la tierra y con los productos”.
“Además, como tenemos el Programa de Alimentación Escolar, siempre sabemos que hay niños que les gustan o que no les gustan las preparaciones: el 25% de los niños que antes calificaban el programa de alimentación con nota 4 a 5, subieron de 6 a 7. Solamente a partir de instancias de trabajo y de colaboración con los niños en la escuela. ¿Qué significa esto? Que generar espacios educativos genera también mejoras en el consumo. El estudio realizado por el INTA no solo será útil para nosotros, sino también para otros países, demostrando cómo las intervenciones en las escuelas y la adaptación de los programas de alimentación escolar a los territorios y necesidades de los niños va generando cambios importantes”, concluyó.
Al respecto, el ministro Cataldo señaló que “este trabajo que se está haciendo con el INTA, que tuvo su pilotaje en Chiloé, también ha tenido un impacto relevante, de hecho, una disminución de la malnutrición por exceso. Por lo tanto, estamos probando distintas alternativas que van a contribuir a consolidarlo como experiencia, porque evidentemente sí funcionó en la Provincia de Chiloé y tuvo ese tremendo impacto. Naturalmente es algo que tenemos que escalar a nivel nacional y tenemos que ver cómo hacernos cargo para que eso ocurra. Es algo que estamos ensayando ahora para poder llevarlo al resto del país".
El director del INTA, Francisco Pérez Bravo, comentó que “los datos presentados siguen siendo procupantes en obesidad, sobre todo lo mostrado en Prekínder y 5° Básico, pero también muestran la oportunidad de poder intervenir en estos grupos de riesgo. La presentacion de la directora de Junaeb fue muy interesante y destacó los estudios que ha realizado el INTA y la Universidad de Chile en el último año en Chiloé, justamente refiriéndose a que es posible intervenir en los colegios con resultados positivos. Por lo tanto, dentro de un escenario negativo podemos rescatar esta oportunidad desde la academia y la posibilidad cierta de organizar una intervención efectiva, con posibles soluciones para mejorar esta curva progresiva de ascenso”.
También participó en la actividad el ministro del Deporte, Jaime Pizarro, quien comentó que “junto a los ministerios de Educación y Salud estamos en una iniciativa para promover 60 minutos diarios de actividad física y deporte a nivel escolar, entendiendo esto como algo complementario, no dentro del ámbito curricular de la clase de educación física”.
Principales resultados 2024
El análisis por curso confirma que 5° básico sigue siendo el nivel con mayor prevalencia de malnutrición por exceso, manteniendo la misma proporción de 2023 con un 61,5%. La educación parvularia se mantuvo como el segmento con la menor cantidad de estudiantes con malnutrición por exceso, sin embargo, respecto de los datos de 2023, es el grupo que registra el mayor aumento con un alza de 1,6 p.p., donde Prekínder aparece con la mayor variación pasando de 43,7% a 46,5%.
En 1° Básico se registró un alza de 0,7 p.p., mientras que en 1° Medio se observa una disminución en la malnutrición por exceso de 0,4 p.p.
Al observar los datos según características sociodemográficas, se detectan alzas en ciertos grupos:
- En niñas, la obesidad aumentó de 16,3% a 17%
- En estudiantes extranjeros aumentó la malnutrición por exceso de un 34,5% a un 36,1%, en comparación con el año 2023.
Al comparar los datos por espacios geográficos, las y los estudiantes de establecimientos de zonas rurales tienen una mayor prevalencia a malnutrición por exceso, con un 55,9% en comparación con los estudiantes de zonas urbanas que registran un 50,4%.
Influencia del factor socioeconómico
El Mapa Nutricional muestra que el nivel socioeconómico sigue siendo determinante. Las y los estudiantes de familias con menores ingresos, que pertenecen al 40% más vulnerable según el Registro Social de Hogares (RSH), presentan un 52,5% de malnutrición por exceso, mientras que el tramo del 20% de mayores ingresos, muestra un 49,6% (-2,9 p.p.). Eso sí, este último tramo es el que presenta la mayor cifra con malnutrición por déficit con un 5,7%.
Panorama regional y comunal:
- Las regiones con los mayores índices de malnutrición por exceso fueron La Araucanía (55,8%), Ñuble (55,5%) y Los Lagos (56,5%). Esta última, que se mantuvo en los primeros tres lugares respecto de 2023, aumentó 0,6 p.p.
- En la Provincia de Santiago, las comunas con mayores tasas de malnutrición por exceso son La Pintana (53,1%), El Bosque (51,4%) y Renca (51,1%). En contraposición, las comunas con mayor porcentaje de estudiantes con peso normal se encuentran en el centro y oriente de la capital: Providencia (53,3%), Vitacura (52,5%), Ñuñoa (51,9%), Las Condes (51,3%) y Santiago Centro (50,6%).