La tarea fundamental de un pueblo, señaló en su charla el profesor Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia 2006, es “cómo construir el orden social, el Estado, la legalidad, la Constitución que lo va a regir y por tanto va a condicionar la realización de sus sueños. Es el principal de los Derechos Humanos: el derecho a construir el orden social que nos rige. Y ese derecho, agregó, al mismo tiempo para poder ser un derecho tiene que ser un poder. Como decía un historiador francés en el Siglo XIX: ¿de qué sirve tener derechos si no tenemos poder?”
“El principal problema de un pueblo, que es construir el Estado que necesita, en el caso de Chile, nunca, nunca, lo ha construido el pueblo o la ciudadanía”. Si miramos el pasado, la conclusión, continuó, es que “todas las Constituciones chilenas han sido ilegítimas, nunca hemos participado en este proceso constituyente”, recordando que la única vez que la ciudadanía se reunió en una Asamblea Constituyente libremente electa, en Valparaíso, y redactó la Constitución de 1828 el proceso finalizó con la Batalla de Lircay y la Constitución de 1833.
“Educamos para que nuestros hijos sean como los hijos europeos”, manifestó el profesor Salazar. “El sistema educacional chileno partió imitando la educación española que dependía del Papa; siguió imitando a los franceses; después a los alemanes; después a los norteamericanos, y después desde el ministro Lavín en adelante partió imitando a Taiwán, y hoy día Finlandia. Y las pruebas que se aplican a nuestros niños están internacionalizadas, de acuerdo a patrones internacionales que se rigen por Finlandia”.
“Dónde está el planteamiento de Gabriela Mistral, dónde está el planteamiento de Luis Emilio Recabarren; eduquemos a nuestros niños en función de nuestros niños reales y sus problemas reales para los problemas reales de Chile. (�) “El niño de Tirúa es muy distinto al niño de Calama; el niño de Tirúa vive entre bosques, vive a la orilla del mar, tiene viento, tiene lluvia, tiene de todo, tiene tradición mapuche de lucha. El niño de Calama, polvo. Cómo van a comparar un niño de Calama con el de Tirúa, y los dos con el de Finlandia”.
“Creo que estamos en un período histórico de excepcional importancia y de excepcional profundidad. Es la primera vez que la ciudadanía puede ser consciente de que su soberanía ha sido maltratada, ha sido negada, que tiene que recuperarla; y por eso felizmente la historia social que lleva como 40 años investigando tiene una cantidad enorme de datos que se pueden entregar en ese sentido”.
Exploración vocacional
