El cronotipo se define como la preferencia individual por los horarios de actividades cotidianas (como dormir, comer o ejercitarse), determinada por factores genéticos, biológicos, psicológicos, ambientales y sociales. La investigación en cronobiología ha demostrado que la preferencia matutina o vespertina se asocia a diferentes riesgos de salud, en particular a obesidad y enfermedades crónicas relacionadas con el metabolismo.
Una revisión publicada en Sleep Medicine Reviews, “The human chronotype: A multidimensional construct at the crossroad of physiology and behavior, with important health implications”, de los investigadores Mariana Cifuentes y Nicolás Tobar del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Rodrigo Chamorro de la Facultad de Medicina y Gabriela Yuri, estudiante del Doctorado en Nutrición y Alimentos (DOCNUTAL), todos pertenecientes a la U. de Chile, examina la evidencia disponible sobre cronotipo y salud metabólica y destaca vacíos en el conocimiento que deben abordarse en futuras investigaciones. La evidencia científica acumulada indica que los cronotipos vespertinos presentan mayor riesgo de problemas metabólicos y enfermedades crónicas, debido en parte a la dificultad de adaptación a los horarios sociales y laborales predominantes.
Los autores indican que comprender los mecanismos moleculares, fisiológicos, psicológicos y sociales que explican las diferencias entre cronotipos permitiría trasladar este conocimiento a la práctica clínica, mejorando así los tratamientos individualizados.
La académica Mariana Cifuentes, coordinadora del Laboratorio de Obesidad y Metabolismo Energético en Geriatría y Adultos (OMEGA) del INTA y autora correspondiente del estudio, detalla que, aunque la genética determina cerca del 40% del cronotipo, este no es un rasgo fijo y puede modificarse mediante cambios en los hábitos de sueño, alimentación, actividad física y exposición a la luz. También aclara los hallazgos y proyecciones de este campo emergente:
“La revisión aborda lo que sabemos hoy en día sobre cómo un cronotipo temprano o vespertino puede influir sobre nuestra salud metabólica y, ya que es un tema relativamente reciente, plantea que hay muchas interrogantes por resolver”, explica.
-¿Por qué los cronotipos vespertinos están más expuestos a riesgos para la salud?
-El cronotipo vespertino se acompaña de ciertas características que por lo general le hacen más difícil adaptarse al estilo de vida de sociedades industrializadas. Los típicos horarios de trabajo y estudio no son lo que más les acomoda, y viven “forzados” a estos horarios, muchas veces sufriendo de falta de sueño o de des-sincronización entre las horas de actividad y de descanso que les resulta más cómoda, versus las que impone la sociedad. Hay varios factores derivados de esto que pueden comprometer su salud. Las personas vespertinas también tienden a comer más tarde, que puede ser otro factor de riesgo. No sabemos muy bien cuánto exactamente podrían influir además, y en forma directa, determinadas características biológicas inherentes al cronotipo vespertino.
-¿Qué mecanismos explican esta asociación entre cronotipo y salud metabólica?
-Hay mecanismos que mezclan los hábitos con las respuestas biológicas. Nuestro reloj interno (regulador de los ritmos circadianos y por tanto de nuestro metabolismo), se ajusta por factores externos y de comportamiento, que son distintos para los distintos cronotipos. Por ejemplo el exceso de luz y uso de pantallas en la noche pueden afectar los mecanismos que ayudan a tener un sueño saludable reparador, lo cual tiene repercusiones en la salud. Como indiqué antes, también los hábitos de comer hasta tarde asociados al cronotipo vespertino pueden dañar la salud metabólica.
-¿Qué rol juega la genética y qué tan modificable es el cronotipo?
-Se ha estimado que la genética influye en aproximadamente un 40% sobre el cronotipo de cada persona. Así, hay un componente biológico para inclinarse por cierto comportamiento, pero no es algo fijo. Hay un margen de decisión de la persona sobre cuánto se expone a los estímulos como alimento, actividad física, luz y pantallas nocturnas por ejemplo. Hay decisiones de estilos de vida que se pueden tomar en forma consciente. Son en todo caso todas materias que están en estudio.
-¿Qué tipo de intervenciones podrían beneficiar a las personas con cronotipo vespertino?
-Hay muchos comportamientos que pueden modificarse aun cuando se tienda a preferir la actividad vespertina. Por ejemplo, mejorar sus horarios de alimentación, actividad física y poner atención a su higiene del sueño.
-¿Cómo podría esta información integrarse en las recomendaciones de salud pública o en las políticas laborales o escolares?
-Las investigaciones aún están en curso para poder dar recomendaciones más concretas sobre estos aspectos. Hay bastante evidencia, pero son temas muy complejos cuando se trata de intentar cambiar los horarios de toda una sociedad, hay muchos intereses y aspectos involucrados. Se puede empezar por acciones individuales a través de pasos pequeños, como fomentar los horarios saludables de alimentación y de sueño, y también limitar las pantallas nocturnas, sobre todo en niños y adolescentes.
-¿Qué recomendaciones daría a alguien que quiere adaptar sus hábitos diarios a su cronotipo para mejorar su salud?
-Probablemente la recomendación más segura que podría dar es que si la tendencia es a ser cronotipo vespertino, intente que su alimentación de todas maneras sea durante las horas de luz, lo más temprano que le sea posible. Poner atención a los hábitos de sueño para lograr que sean saludables.
Referencia: Gabriela Yuri, Rodrigo Chamorro, Nicolás Tobar, Mariana Cifuentes, The human chronotype: A multidimensional construct at the crossroad of physiology and behavior, with important health implications, Sleep Medicine Reviews, Volume 83, 2025, 102142, ISSN 1087-0792,https://doi.org/10.1016/j.smrv.2025.102142.
Keywords: Circadian phase; Chronodisruption; Morning type; Evening type; Health risk; Metabolism