Como ya es tradición, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile conmemoró el Día Internacional de la Mujer con un desayuno reflexivo realizado el viernes 13 de marzo, instancia organizada por la Dirección de Igualdad de Género (DIGEN) del instituto que, año a año, convoca una amplia participación femenina.
Las participantes compartieron un desayuno en el hall de la Escuela de Postgrado, instancia en la que pudieron conocer el nuevo mural impulsado por la Dirección del INTA y la DIGEN local, el cual destaca la frase “Construimos conocimiento con igualdad, respeto y diversidad”.
En la apertura de la actividad, el director del INTA, Dr. Francisco Pérez Bravo, destacó la relevancia que ha adquirido esta conmemoración en los últimos años, en paralelo al fortalecimiento institucional del enfoque de género. En ese contexto destacó la evolución desde la creación de una unidad en 2019 hacia una Dirección de Género con mayor estructura, recursos y proyección, así como la consolidación un integrante de las distintas unidades académicas del instituto (Nutrición Básica, Alimentos, Nutrición Humana y Nutrición Pública) en la comisión de género, lo que permite ampliar la participación y enriquecer la toma de decisiones.
El director también enfatizó la necesidad de avanzar en esta materia, promoviendo una agenda activa que impulse cambios concretos y permita al Instituto avanzar hacia su acreditación en el Modelo Genera Igualdad.
“Es importante que no nos quedemos en la formalidad de haber cumplido con la Universidad de Chile, por ejemplo, con la inauguración de la Sala de Lactancia. Espero que este mural que proyectamos y hoy es una realidad no sea testimonial, sino que ponga una banderita para que las futura direcciones sigan trabajando ojalá con mayores recursos y más participación”, explicó. En esa línea, el director del instituto informó que durante 2026 se llevará a cabo un autodiagnóstico que permitirá definir una línea base y orientar un futuro plan de mejoras, junto con realizar iniciativas de formación, reiterando además la importancia de la participación de la comunidad para fortalecer y proyectar este trabajo en el tiempo.
La jornada, coordinada por la directora (s) de DIGEN, Treicy Aceitón, se desarrolló con una alta convocatoria, reflejando el interés y compromiso de la comunidad INTA con estas temáticas. “El Modelo Genera Igualdad permite que los institutos y facultades se acrediten en género. A grandes rasgos, busca asegurar estándares mínimos que garanticen una institucionalidad sólida en estas materias, incorporando de manera transversal el enfoque de género en el quehacer universitario”, explicó Aceitón.
“Se divide en tres etapas. En primer lugar, el autodiagnóstico, proceso en el que participará toda la comunidad y que se desarrollará durante aproximadamente seis meses. En esta fase se identificarán las brechas existentes en ámbitos como género, vinculación con el medio, docencia, investigación y gestión interna”, agregó.
La sociedad que cuida: reflexiones sobre los cuidados y su dimensión social
La conmemoración incluyó la charla magistral “La sociedad que cuida: hacia una nueva política de los cuidados”, a cargo de Ana María Gutiérrez, Administradora Pública de la Universidad de Chile y Doctora en Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.
La exposición abordó el lugar que históricamente han ocupado las mujeres en las labores de cuidado familiar -de niños, personas enfermas y personas mayores-, reflexionando sobre cómo estas responsabilidades, profundamente arraigadas en la organización social, plantean hoy el desafío de avanzar hacia una distribución más equitativa de los cuidados.
En su intervención, la académica enfatizó que “entender el cuidado no sólo como la maternidad” es fundamental para ampliar su comprensión, advirtiendo que “los cuidados siempre se han entendido como algo hacia otro, pero muy poco hacia nosotras mismas”.
En esa línea, subrayó la persistente desigualdad de género en este ámbito. “Es evidente que el cuidado se ha tomado como una cuestión naturalmente femenina, más del 70% de quienes cuidan en Chile son mujeres. El cuidado se ha entendido históricamente como amor, pero es lo opuesto. El cuidado es trabajo no pago, no es amor: representa el 16% del Producto Interno Bruto y no es remunerado. Y cuando la labor de cuidado sale de la esfera privada hacia la esfera pública lo hace en áreas feminizadas y mal pagadas, como enfermera, profesora”, explicó Ana María Gutiérrez, quien invitó a las asistentes a reflexionar críticamente sobre el rol de los cuidados y a avanzar hacia su reconocimiento y redistribución en la sociedad.
