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Semana Internacional 2026

Organismos internacionales se reúnen en la U. de Chile para analizar cómo la cooperación científica permite avanzar en los ODS

Organismos internacionales debaten en la U. de Chile sobre los ODS
En la imagen: Lee Meisel, directora del INTA U. de Chile; María Daniela Godoy, Senior Policy Officer de FAO; Giovanni Escalante, jefe de Misión de la OPS/OMS en Chile; Alicia Salomone, delegada asesora de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM); Gonzalo Arenas, director ejecutivo de Fulbright Chile; y María Luisa Garmendia, subdirectora del INTA.
En la imagen: Lee Meisel, directora del INTA U. de Chile; María Daniela Godoy, Senior Policy Officer de FAO; Giovanni Escalante, jefe de Misión de la OPS/OMS en Chile; Alicia Salomone, delegada asesora de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM); Gonzalo Arenas, director ejecutivo de Fulbright Chile; y María Luisa Garmendia, subdirectora del INTA.

¿Cómo pueden las universidades contribuir al avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas en un escenario internacional marcado por restricciones de financiamiento, desigualdades y desafíos en salud, alimentación y sostenibilidad? Esta fue la pregunta que orientó el evento Ciencia INTA para la agenda 2030: evidencia que impacta en los ODS, desarrollado en el marco de la Semana Internacional Universidad de Chile 2026 en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA).

Este espacio de conversación, dividido en dos paneles, reunió a representantes del INTA y de FAO, OPS/OMS, Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM) y Fubright Chile, quienes destacaron la importancia de transformar la investigación en políticas públicas, fortalecer las redes internacionales y desarrollar capacidades para responder a los desafíos de América Latina y el Caribe. El conversatorio fue organizado por la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI) de la Escuela de Postgrado y la Dirección de Extensión y Comunicaciones del INTA.

La directora del INTA, Lee Meisel, destacó la importancia de la colaboración, un aspecto que el Instituto ha trabajado desde sus inicios, hace 50 años. “Cuando colaboramos internacionalmente el resultado es mucho más que la suma de las partes. Sumamos recursos, pero sobre todo sumamos cerebros. Contrastamos miradas distintas frente a preguntas comunes y eso enriquece la investigación, la formación de capital humano avanzado y el vínculo con la sociedad. El INTA, como instituto transdisciplinario, tiene la responsabilidad de mirar a Chile, a América Latina y al mundo, generando evidencia que impacte en la toma de decisiones, en las políticas públicas y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

La directora de la ORI del Instituto, Valeska Castillo, explicó que “la internacionalización es una oportunidad para compartir lo que hacemos en el INTA. Encuentros como este nos permiten conocer nuevas perspectivas, generar espacios de colaboración y acercarnos a quienes trabajan en desafíos similares a los nuestros, especialmente en ámbitos como la salud, la alimentación y la sostenibilidad. Creo que, como instituto, tenemos mucho que aportar desde la investigación y la evidencia científica, pero también mucho que aprender del trabajo conjunto con otros países. Por eso fortalecer nuestros vínculos internacionales es tan importante: nos permite abrir nuevas oportunidades, enriquecer nuestro quehacer y lograr que el conocimiento que generamos tenga un impacto cada vez mayor en la sociedad”.

Colaborar para impactar: redes en nutrición y salud

El primer panel de la jornada, denominado Colaborar para impactar: redes internacionales en nutrición y salud, convocó a representantes del INTA que presentaron experiencias de colaboración internacional desarrolladas desde la investigación, extensión y docencia. 

En el ámbito de la investigación, la Dra. Angélica Reyes-Jara, coordinadora del Laboratorio de Microbiología y Probióticos y directora de Postgrado del INTA, expuso sobre la vigilancia genómica de patógenos transmitidos por alimentos, destacando el trabajo conjunto con equipos de México y Brasil para estudiar la presencia de Listeria monocytogenes en aguas superficiales de Chile central. Esta colaboración permitió fortalecer capacidades de análisis genómico, generar publicaciones científicas y consolidar redes internacionales.

A continuación, el Dr. Nicolás Tobar, académico del Laboratorio de Biología Celular y Molecular, presentó la experiencia de la Red Latinoamericana de Neuroprotección y Nutrigenómica (REDLANN), una iniciativa que ha articulado investigación, formación de postgrado y divulgación científica mediante actividades colaborativas, publicaciones y proyectos orientados a acercar el conocimiento a la sociedad. En REDLAN participan equipos de investigación de México, Uruguay, Brasil, Ecuador, Argentina, Paraguay y Chile, a través del INTA. 

Desde la extensión, la Dra. Karen Fuenzalida, académica del Laboratorio de Enfermedades Metabólicas, abordó el trabajo conjunto entre el INTA y el Ministerio de Salud en el Programa de Pesquisa Neonatal, una estrategia preventiva que ha permitido evitar discapacidad intelectual en más de 2.000 niños y niñas mediante el diagnóstico y tratamiento oportuno de enfermedades metabólicas. También destacó los avances hacia la ampliación del programa, que contempla la pesquisa de 26 enfermedades.

También en este bloque, la Dra. Camila Corvalán, directora de Investigación y Desarrollo del Instituto y también del Centro de Investigación en Ambientes Alimentarios y Prevención de Enfermedades Asociadas a la Nutrición (CIAPEC), presentó la contribución del INTA al desarrollo de políticas nutricionales en América Latina y el Caribe, tomando como ejemplo la Ley 20.606, Sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad, conocida como ley de etiquetado y que fue replicada en varios países.

La académica destacó la participación de investigadores del Instituto en la definición de los criterios nutricionales y las advertencias utilizadas en los envases (sellos negros octogonales de advertencia de nutrientes críticos), además de la importancia de generar evidencia para orientar decisiones públicas y promover entornos alimentarios más saludables. 

En el ámbito de la docencia, la Dra. María Fernanda Mujica, directora de la Unidad de Nutrición Humana, compartió su experiencia de investigación sobre nutrición materna y micronutrientes durante el embarazo, destacando cómo las estadías académicas y las colaboraciones con universidades extranjeras han permitido ampliar las oportunidades de investigación y formación.

Finalmente, Doina Solís, médica veterinaria costarricense y candidata a doctora del programa de Doctorado en Nutrición y Alimentos (DOCNUTAL), relató su trayectoria de formación en Chile y las oportunidades de internacionalización que ha desarrollado desde el INTA, incluyendo pasantías en Polonia y Brasil, participación en congresos y la adjudicación de un proyecto VIU de ANID.

De la evidencia científica a las políticas públicas

El segundo panel fue moderado por la Dra. Camila Corvalán y tuvo como objetivo consultar a representantes de organismos internacionales de salud y educación su visión del rol de las universidades en contribuir al avance de los ODS. Participaron María Daniela Godoy, Senior Policy Officer de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); Giovanni Escalante, representante y jefe de Misión de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Chile; Alicia Salomone, delegada asesora de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM); y Gonzalo Arenas, director ejecutivo de Fulbright Chile.

Desde la FAO, María Daniela Godoy abordó las dificultades que enfrenta el cumplimiento de la Agenda 2030, especialmente en un contexto de restricciones de financiamiento para iniciativas de seguridad alimentaria y nutrición. Destacó que las universidades cumplen un papel fundamental en la generación de evidencia científica, pero también en la articulación entre distintos sectores para orientar decisiones públicas. “La universidad tiene un rol fundamental en la investigación. Esa investigación te permite generar evidencias y esa evidencia permite probar cómo es posible avanzar hacia ciertos Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero también tiene un rol fundamental en lo que corresponde al diálogo multisectorial”, señaló. En este ámbito, reconoció la contribución del INTA al desarrollo de la Ley 20.606, cuya evidencia científica ha servido de referencia para impulsar regulaciones similares en otros países de la región.

Alicia Salomone, representante de AUGM, destacó la importancia de fortalecer la cooperación multilateral y las redes universitarias latinoamericanas, particularmente frente a los desafíos que enfrenta actualmente la colaboración internacional. Enfatizó que la investigación debe trascender los espacios académicos y establecer vínculos con las necesidades sociales: “Si nos quedamos reducidos al laboratorio haciendo grandes adelantos, que es importantísimo, pero no somos capaces de establecer este diálogo con la sociedad y con las políticas públicas y con los impactos mayores, realmente va a ser muy, muy difícil”. 

Desde Fulbright Chile, Gonzalo Arenas planteó la necesidad de avanzar hacia una internacionalización universitaria más estratégica, que no se mida únicamente por el número de convenios suscritos o actividades de movilidad, sino por la profundidad y continuidad de las colaboraciones. “Para mí lo más importante son las relaciones que tenemos que construir. Si queremos enfrentar los ODS, y si las universidades quieren tener un rol en estos desafíos globales, tienen que tejer vinculaciones y relaciones fuertes”, sostuvo. En esa línea, destacó las oportunidades que ofrecen los mecanismos de cooperación académica para fortalecer los vínculos entre instituciones chilenas y extranjeras.

Finalmente, Giovanni Escalante, representante de OPS/OMS en Chile, enfatizó la necesidad de transformar el conocimiento científico en resultados concretos para la población, mediante investigaciones interdisciplinarias y una mayor articulación con gobiernos, comunidades y organismos internacionales. En particular destacó el enfoque de Una Salud (One Health), que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. “El primer rol de la universidad es generar esa conciencia y esa tecnología para acelerar políticas que tengan este abordaje integral”, explicó.

Hacia el cierre del conversatorio, la Dra. Camila Corvalán invitó a los representantes internacionales a plantear desafíos para el desarrollo del INTA para los próximos años: entre las propuestas surgieron la generación de nueva evidencia sobre políticas de alimentación y nutrición, institucionalización de redes de investigación internacional, fortalecimiento de los vínculos académicos con Estados Unidos y el desarrollo de proyectos conjuntos que permitan ampliar el impacto del conocimiento científico en América Latina y el Caribe.

 

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